domingo, 23 de diciembre de 2012

LA LOCURA DEL CONSUMO NAVIDEÑO


Zombis y tarjetas en el freezer: la locura del consumo navideño



En su clásico El amanecer de los muertos (1978), el director George Romero cuenta la historia de un grupo de personas que sobreviven a una invasión zombi y se refugian en un centro comercial. La película tuvo su actualización en 2004 (fue dirigida por Zack Snyder) y mantuvo viva la crítica velada a la sociedad de consumo que recorría la versión original.
En la semana pre navideña, pico de consumo del año, la realidad se parece cada vez más a la ficción: gente deambulando por los shoppings, sin rumbo fijo; peleas a gritos por la última caja con el barco PlayMobil pirata, caos de tránsito, calor, escenas posapocalípticas en las principales avenidas comerciales. Una pesadilla para todo el mundo. O casi. Para los economistas del comportamiento -la rama que toma enseñanzas de la psicología-, la locura de las compras de fin de año conforma un laboratorio fascinante e inigualable para analizar y testear sesgos conductuales en las decisiones de consumo.
"Esta época es un verdadero festival para la economía conductual", cuenta a LA NACION Ricardo Pérez Truglia, un investigador argentino asentado en Harvard que tiene estudios hechos sobre consumo suntuario y economía del comportamiento. "A la hora de comprar para las Fiestas, uno debe tratar de anticipar su álter ego consumista. Si uno mira las compras que hizo en los últimos meses, no es difícil encontrar cosas de las que uno está arrepentido", recomienda. "Para muchas familias este puede ser un problema menor, pero para otras, esta dificultad de auto-control es tan grave que las pueden llevar a la ruina financiera".
Para las compras más importantes, un consejo de Pérez Truglia es el de ir al shopping sin la tarjeta de crédito, decidir qué es lo que uno quiere comprar, pero no ir a adquirirlo hasta el día siguiente. Si la compra era meramente impulsiva, al consultarlo con la almohada uno tendrá la chance de descubrirlo fácilmente. "Personalmente, yo consulto antes de comprar con mi mujer. Si la razón por la cual quiero comprar algo es meramente impulsiva, al tratar de explicárselo a ella queda en evidencia de inmediato."

Finalmente, para aquellos que sean adictos a las compras online, la receta de libro de texto de economía del comportamiento es guardar la tarjeta de crédito sumergida en un vaso con agua en el congelador. "Si uno está por hacer una compra meramente compulsiva, el tiempo en que toma derretirse el hielo puede ser suficiente para darse cuenta", concluye al académico de Harvard.
Hay unas cuantas razones para elegir apartarse de esta locura de consumo pre navideña. Tal vez uno prefiere quedarse en casa durmiendo antes de hacer cola en un local a las 2 AM (en la previa a las fiestas, cuando se habilitan los horarios especiales); o destinar tiempo a jugar con los hijos antes de dar vueltas en trompo tratando de conseguir un lugar para estacionar en el parking de Unicenter. Pero hay un motivo adicional para evitar caer en esta histeria: según la economía del comportamiento, los errores que habitualmente cometemos a diario en decisiones de compra se multiplican en esta época del año.
"De acuerdo con una investigación del profesor Donald Black, cerca de un 6% de la población tiene un comportamiento patológico de compra compulsiva que obviamente se ve exacerbado en las fiestas, puesto que ahora tienen un justificativo que les permite liberar la culpa que les produce no poder controlar sus conductas de compras, y evitar la reprobación social por su conducta", apunta el economista de la UNLP Martín Tetaz, especializado en temas conductuales.
Desde un punto de vista estrictamente racional, las personas deberían decidir a principio de año cuánto dinero están dispuestas a gastar en regalos para sus seres queridos (ya sea con motivo de cumpleaños, aniversarios, Navidad, Reyes o cualquier otra fecha especial), separar los billetes y esperar oportunidades de ofertas y rebajas para comprar cualquier presente, guardarlo, envolverlo para regalo unos días antes de la ocasión y disfrutar del regocijo del receptor. "Pero esto no es lo que hacemos", sigue Tetaz. "Sendhil Mullainathan, de Harvard, ha demostrado que el área del cerebro que controla nuestros impulsos y se usa para planificar falla cuando estamos estresados, excesivamente preocupados o bajo presión", concluye. Con culpa por hacer regalos menos originales que el cuñado en la cena de mañana, o por nimiedades como el fin del mundo, que estaba programado para el viernes.
Entre los conceptos más estudiados por la economía del comportamiento que resaltan con luces de colores por estos días están el exceso de opciones para el consumidor. De acuerdo con la economía tradicional, la diversidad para elegir es una bendición; pero la neuroeconomía demostró en los últimos años que muchas alternativas tienden a marearnos y hasta a deprimirnos. Otro error que gana protagonismo es el "sesgo de confirmación": nos construimos todo tipo de trampas y engaños mentales para justificar que estuvo bien gastar $ 360 en una remera de Akiabara para la prima. Tomamos en cuenta sólo el descuento que había con la tarjeta, pero ni hablar de incluir en el cálculo nuestro costo de oportunidad del tiempo que pasamos comprando, la nafta para el auto, el tiempo de la prima cuando vaya a cambiarla, etc.
Todo eso, sin considerar la conclusión a la que llegó el economista especializado en regalos navideños Joel Waldfogel, un profesor de Economía de la Universidad de Pensilvania cuya principal idea es que cada año se malgastan miles de millones de dólares en regalos que nadie quiere. "La gente obtiene en promedio un 18% más de satisfacción cuando se compra ella misma productos que cuando recibe regalos de terceros, en promedio", explica Waldfogel.

Si a pesar de todas estas conclusiones de la economía no convencional usted insiste con ir a sudar al shopping hoy a la noche, no vamos a poner objeciones. Pero sepa que los zombis de El amanecer de los muertos la pasan mejor: al menos cada tanto se dan el gusto de comerse algún humano desprevenido.

Tomado de La Nación

sábado, 22 de diciembre de 2012

LA BASURA ELECTRÓNICA


Los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) que acumulamos en nuestras oficinas o casas pueden contaminar el medio ambiente y causar daños a la salud. ¿Qué se está haciendo en el Perú para darles un tratamiento adecuado?

san en plantas especializadas.
Las plantas formales reciclan plástico y metal y también tarjetas electrónicas que contienen metales valiosos (hilos de oro o plata) que se procesan en plantas especializadas. Fotos Ricardo Flores La República

Muchos hemos visto esta imagen: un reciclador desarmando el monitor de una computadora o un televisor en la calle para sacar sus partes metálicas. También rompe la pantalla de vidrio porque en el interior hay un armazón de fierro, y después deja tirados los restos en la vía pública. Con eso pone en peligro su salud y la de la población. Esas pantallas de vidrio contienen plomo, sustancia que se impregna en el suelo y con la lluvia puede alcanzar las aguas subterráneas que mucha gente usa. Las partículas del metal, que quedan flotando en el aire, también provocan problemas de salud a largo plazo. Residuos como esos no pueden simplemente tirarse a la basura o a la calle.
Pero hay más. Todos los fluorescentes y los focos ahorradores contienen mercurio, así que cuando se malogran no deben mantenerse en la casa ni tirarlos en cualquier lugar porque se romperán y contaminarán el entorno. Lo mismo ocurre con las pantallas de los televisores LED: contienen fluorescentes pequeños que son peligrosos por la misma razón. Un celular por su parte tiene unos 40 elementos de la tabla periódica, metálicos o no. Muchos no son peligrosos, pero otros sí, como el plomo, cadmio, bromo, bario o mercurio.
Solo considerando el rubro de equipos de cómputo y celulares –sin contar electrodomésticos–, el Perú produjo este año unas 18 mil toneladas de estos residuos, de las cuales solo se han reciclado unas 2 mil toneladas. El potencial riesgo al ambiente y a la salud de las personas exige un tratamiento adecuado de estos materiales en plantas formales de reciclaje. En Lima solo existen cuatro de estas empresas. En ellas no reciclan piezas para ser reutilizadas, sino que recuperan materiales como el metal y el plástico de los equipos.
En el Perú el consumo de equipos electrónicos crece año a año y el tema de los residuos puede convertirse en un gran problema en poco tiempo. El ingeniero Óscar Espinoza, director de IPES-Promoción del Desarrollo Sostenible, que trabaja en el tema con el Ministerio del Ambiente, señala que en promedio un equipo de cómputo se descarta después de 5 años y un celular a los 2 años. "Este año en equipos nuevos entraron al país 20 mil toneladas en computadoras y 3 mil toneladas en celulares", dice. En unos años caerán en desuso y serán descartados. Hay que ver ya cómo reciclarlos.
Reciclar formalmente
La diferencia entre el reciclaje formal y el informal es abismal. Muchos recicladores no solo dejan tiradas piezas contaminantes en la vía pública o basureros informales, sino que, por ejemplo, acopian los cables que estos equipos tienen, hacen una gran ruma y los queman para obtener el cobre que hay dentro. A altas temperaturas ese plástico que cubre los cables puede liberar componentes cancerígenos. Esas personas no solo se hacen daño a ellas, sino al medio ambiente.
La empresa San Antonio Recycling opera desde el 2006 en la zona industrial de San Juan de Lurigancho y es una de las cuatro empresas formales de reciclaje de 'basura electrónica' en el Perú. Este año han procesado unas 800 toneladas de RAEE en su planta de 3 mil metros cuadrados. Allí llegan aparatos de cómputo, de telefonía, fotocopiadoras y electrodomésticos.
La planta tiene una veintena de operarios para clasificar todo lo que llega ahí según el material del que están hechos, máquinas con desarmadores neumáticos –que retiran tornillos en segundos– para desmantelar cualquier aparato, y prensas poderosas para convertir en grandes cubos de plástico o metal lo que antes fueron electrodomésticos o computadoras. El proceso contempla un paso importante: la separación de los componentes que contienen sustancias peligrosas.
Los trabajadores saben, por ejemplo, que deben desmantelar las pantallas LCD con mucho cuidado porque los tubos fluorescentes pueden romperse y despedir mercurio. También saben que el tóner de una fotocopiadora contiene partículas que pueden causar problemas respiratorios. Igualmente separan todas las pilas, baterías y cargadores que encuentran en los equipos. "Todas las piezas que contengan material peligroso se envían a un relleno de seguridad, que tiene procesos especiales para tratarlos", dice Jessica Li, presidenta de San Antonio Recycling. En Lima hay tres rellenos que brindan ese servicio.
Todo el material que se puede reciclar pasa por la 'reducción de volumen', que es el prensado, picado o molido de sus componentes. En la planta que visitamos prensan el plástico y los metales hasta formar grandes cubos y los apilan unos sobre otros. El plástico es exportado a Hong Kong, el metal va a fundiciones peruanas y las tarjetas electrónicas se envían a Estados Unidos, donde una planta especializada las refina para obtener los metales valiosos usados en esos componentes.
El plástico que se recupera de los equipos electrónicos tiene polímeros especiales para que no se quemen. No son como el plástico de un balde o una taza de ese material. Por eso se vende a fábricas que lo tratan para hacer nuevas carcasas de computadora o de televisores. Las tarjetas electrónicas pueden tener hilos de plata, oro y otros metales que son recuperables mediante complicados procesos. En el mundo solo hay cinco plantas que realizan esta operación.
Por el momento ninguna de las plantas formales de Lima procesa refrigeradoras –que tienen gases refrigerantes contaminantes–, equipos con sustancias radioactivas como los aparatos de rayos X, o equipos médicos potencialmente contaminados. Quizá más adelante la recicladora San Antonio habilite el tratamiento para refrigeradoras. En provincias, por ahora, no hay ninguna planta formal, pero las habría a partir del 2013 en Piura e Iquitos.
El papel del Minam
El continuo crecimiento de estos residuos en el país exige tomar medidas. El Ministerio del Ambiente (Minam) aprobó en julio pasado el 'Reglamento para la gestión y manejo de los residuos eléctricos y electrónicos' que establece una medida clave para tratar el problema: la 'responsabilidad extendida del productor', que significa que el fabricante, importador o vendedor del producto, debe establecer dónde entregar sus productos una vez que son descartados.
Eso ya lo hacen empresas como Claro o Movistar, que tienen puntos de acopio en tiendas como Plaza Vea, Totus o sus centros de atención, para dejar celulares, baterías y cargadores. Ese mismo principio funcionará para artefactos y computadoras. "Las empresas deberán tener centros de acopio para sus equipos y luego encargarse de reciclarlos en plantas formales", dice Óscar Espinoza, de IPES. Las empresas tienen hasta julio del 2013 para adecuarse. En tanto, si usted tiene un equipo viejo, hay campañas de acopio que los municipios hacen cada cierto tiempo para que se deshaga de él. No lo guarde durante años ni se lo entregue a un reciclador.
Tomado de La República

jueves, 20 de diciembre de 2012

DIEZ CONSEJOS PARA HABLAR Y ESCRIBIR BIEN EN ESPAÑOL



El diccionario de la Real Academia Española define el lenguaje como un “conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente”. No cabe duda de que el español cumple su cometido. Tal como señala Florentino Paredes García, profesor del departamento de filología de la Universidad de Alcalá de Henares, el español “nos sirve a todos para comunicarnos, y nos sirve adecuadamente”. Pero, ¿hablamos todos un español correcto? “No podemos decir que es descuidado”, apunta Paredes, “pero, como todas las cosas, es susceptible de mejora”.
Con la idea de ayudar a los hispanohablantes a escribir y hablar correctamente el español, el Instituto Cervantes ha impulsado la elaboración de El libro del español correcto (Espasa), un manual que pretende definir cómo debe ser el español de la norma culta. El profesor Paredes ha coordinado su edición y ha atendido a El Confidencial para explicarnos cuáles son los errores que cometemos con más frecuencia en el lenguaje hablado y escrito. Errores que, como señala el filólogo, “son muy comunes y tienen mucha visibilidad, pues aparecen en los medios de comunicación y las escuelas”, instituciones que deberían servir como referencia, pero incurren en numerosas faltas que acaban extendiéndose entre toda la población.
Lo cierto es que el lenguaje está evolucionando más rápido que nunca, y lo que hoy no es correcto puede serlo mañana. Esto de por sí no es necesariamente malo, pero hay determinados usos que deberían evitarse, pues llevan al idioma a empobrecerse y perder matices que son útiles en nuestro día a día. En opinión de Paredes, “el español que quiera hablar correctamente tiene que conocer la norma, la convención, aunque después decida saltársela”. Y hay errores que un hablante culto debería evitar a toda costa. Estos son los diez que, según Paredes, están más extendidos y son más relevantes.
1. Ambigüedad
Para Paredes la ambigüedad es uno de los errores más graves que cometemos en el lenguaje hablado y escrito. Se da cuando “no expresamos con claridad lo que queremos trasmitir”. Cuando hablamos, este tipo de errores se pueden corregir en el trascurso de la propia conversación, pero cuando escribimos es mucho más difícil evitar confusiones.
La ambigüedad puede surgir de muchas formas, por ejemplo, cuando utilizamos incorrectamente los signos de puntuación (“lo haré como había prometido” no es lo mismo que “lo haré, como había prometido”) o cuando colocamos mal los complementos (“Se alquila habitación para estudiantes de 15 metros” no es lo mismo que “se alquila habitación de 15 metros para estudiantes”).
Otra gran fuente de ambigüedad es la tendencia reciente a sustituir verbos por nombres. Se trata de un error que comete la prensa de manera habitual, con expresiones del tipo “la elección del nuevo ministro”, que, según explica Paredes, “no sabemos bien a qué se refieren”.
2. Pobreza léxica
Paredes asegura que el uso de “palabras insípidas” está muy extendido y hace que el idioma se empobrezca. Quizás por comodidad, se abusa de verbos como “hacer”, “dar” o “decir”, que son demasiado simples. No es lo mismo “dar lástima” que “inspirar lástima”, ni “dar golpes” que “propinar golpes”.
Ocurre lo mismo con determinados adjetivos como “bueno”, que se usa para todo, y con fórmulas cansinas del tipo “antiguas pesetas”, “apretada agenda” o “cómodos plazos”, construcciones que quizás eran acertadas el día que se inventaron, pero que han acabado convirtiéndose en lugares comunes, que es preferible evitar.
3. Tender a utilizar palabras muy largas
“Parece que usar palabras largas es mejor”, comenta Paredes, “pero no es cierto.Tenemos que aprender a reducir los textos usando palabras más breves”. En opinión del profesor, abusamos con frecuencia de los archisílabos, utilizando palabras como “incondicionalidad”, y usamos construcciones rimbombantes que no aportan nada, como cuando decimos “en el día de hoy”, en vez de limitarnos a usar “hoy”, que dice exactamente lo mismo.
4. Errores de puntuación
Paredes es claro al respecto: “Son innumerables los textos mal puntuados, y en Internet son legión”. El profesor reconoce que “es difícil puntuar bien”, pero insiste en que debemos hacer un esfuerzo por hacerlo correctamente. Los signos de puntuación son decisivos para dar sentido al lenguaje escrito, pues sirven para aclarar lo que queremos decir. No es lo mismo escribir “si necesitas algo pídemelo por favor” que “si necesitas algo pídemelo, por favor”.
“La gente cree que la puntuación tiene muy poca importancia, pero no es verdad”, señala Paredes. El profesor lamenta, además, el arrinconamiento del punto y coma, un signo que da riqueza al idioma, pero se usa cada vez menos, quizás por la influencia del inglés. “Pasa lo mismo con la apertura de la interrogación”, comenta Paredes, “es un aspecto distintivo del español que merece la pena seguir utilizando”.
5. Errores de entonación
Los errores en la entonación se cometen cuando, en el lenguaje hablado, acentuamos una palabra en una sílaba inapropiada. “A veces, como intento por destacar”, señala Paredes, “se pronuncian palabras átonas como tónicas. No se intenta remarcar nada, sino entonar distinto solo por el afán de ser distinto, o pretender ser distinto. La entonación tiene una función clarísima, contribuir a la interpretación de la oración, de las ideas que queremos trasmitir. Si cambiamos la entonación, y ponemos acentos donde no corresponde, el que nos escucha tendrá más dificultad para entender lo que decimos”.
6. Errores de sintaxis
Los errores de sintaxis más comunes tienen que ver con el uso incorrecto de las preposiciones. Tal como señala Paredes, muchos verbos deben ir acompañados obligatoriamente de una preposición concreta, y cambiarla por otra lleva a que realicemos una construcción inadecuada. Los fallos más comunes son el dequeísmo y el queísmo, que se comenten cuando utilizamos la preposición “de” antes de “que” cuando no se necesita, o la eliminamos cuando sí es necesaria.
7. Impropiedades del lenguaje
Para Paredes este es un “problema serio”, pues se trata de uno de los errores más extendidos y menos conocidos por la población general. Se da cuando utilizamos una palabra dándole un significado que no le corresponde. La realidad es que, como apunta Paredes, “solo tenemos una idea aproximada de lo que quiere decir una palabra, y no conocemos el significado exacto”. Esto ha conducido a que algunas palabras hayan perdido su significado original. Es el caso de “incidente”, que sólo debería utilizarse para referirse a una pelea o una riña, pero se usa para referirse a cualquier contratiempo, o “inaudito”, que se usa como sinónimo de “insólito”, pero, en realidad, se refiere a algo “nunca oído” o “monstruoso”.
Este error es una fuente constante de discusiones entre filólogos y lingüistas. Al fin y al cabo, ¿quién decide lo que significa cada palabra? Las palabras evolucionan con el tiempo, y con ellas su significado. Al final son los hablantes los que acaban imponiendo uno u otro significado, en función del uso que le dan a cada palabra. ¿Cuándo se convierte en norma lo que se usa de manera global? Paredes es tajante: “Cuando lo recoge el diccionario, que es el instrumento que nos hemos dado para ratificar la validez de algo”. 
8. Extranjerismos inapropiados
La influencia del inglés, ya sea, como señala Paredes, “por desidia o por malas traducciones”, ha hecho que cambie el significado de muchas palabras españolas, que usamos para expresar lo que dice una palabra inglesa parecida. Es el caso de la palabra “bizarro”, que en español significa “valiente” o “generoso”, pero se está empezando a utilizar como sustituta de la palabra inglesa “bizarre”, que quiere decir “extraño” o “estrafalario”.
Otro error derivado de la enorme influencia que tiene el inglés sobre los hispanohablantes, tiene que ver con la tendencia a usar términos extranjeros cuando tenemos alternativas en español, correctas, válidas y que dicen exactamente lo mismo. No todos los extranjerismos son incorrectos. Palabras como “robot” se han introducido en el español porque no existía ninguna palabra en nuestro idioma con el mismo significado. Pero hay otros extranjerismos que, tal como señala Paredes, “se usan por esnobismo”, y no hacen más que dificultar el uso del español. ¿Por qué hablar de “fast food” si podemos decir “comida rápida”? ¿Por qué decir “link”, si podemos decir “vínculo” o “enlace”?
9. Errores verbales
Ocurren cuando usamos el infinitivo con valor de imperativo (no se dice “salir de aquí”, sino “salid de aquí”), o cuando construimos oraciones sin conjugar los verbos, un error muy habitual, que lleva a expresiones incorrectas como “Además, decir que…”. Se trata de una falta que se está extendiendo mucho. Tal como señala Paredes, “es obligatorio el uso del verbo en forma conjugada siempre que se trate de una oración completa”. El infinitivo solo se admite en formas muy concretas como “no fumar”.
También existe una tendencia a eliminar las formas subjuntivas, de nuevo por influencia del inglés, dando pie a construcciones incorrectas como “no puedo creer que es verdad”, cuando se debería decir “no puedo creer que sea verdad”. El filólogo insiste en la gravedad de estos errores, pues “pueden llegar a modificar la estructura interna del español”.
10. Redundancias
Se trata de un error muy común que cometemos cuando utilizamos dos palabras cuyos significados son repetitivos. No es correcto usar expresiones como “el colofón final” o “beber líquidos”, pues un colofón siempre es final y solo podemos beber líquidos. Paredes cree que “son detalles sutiles de significado pero que se repiten constantemente, haciendo que los textos sean muy farragosos”.

Tomado de El Confidencial

sábado, 8 de diciembre de 2012

LA HISTORIA DEL LENGUAJE HUMANO EN 24 HORAS

Imagen tomada de http://www.brocku.ca/vrbaby/evolution/general.php

Ricardo Soca ha publicado recientemente un interesante artículo sobre la evolución del lenguaje humano.  En este breve texto, nos propone comprimir el tiempo geológico en 24 horas. Las consecuencias de este ejercicio son realmente interesantes para sopesar la influencia de las instituciones académicas que se ocupan del lenguaje escrito.




Poco sabemos sobre cuándo se originó el lenguaje humano; las estimaciones de los investigadores oscilan entre 100.000 y un millón de años. Para trabajar con base en una hipótesis conservadora, voy a manejarme en las líneas que siguen con la idea de 150.000 años de lenguaje, entendiendo como tal la capacidad de comunicación compleja, basada en combinaciones de fonemas y de un sistema de significantes y significados sintácticamente organizado, que es exclusiva de nuestra especie. 


Somos capaces del pensamiento abstracto, deíctico (hablamos de personas y cosas que no están presentes), hacemos historia del pasado y trazamos planes de futuro gracias al lenguaje, esa función cerebral que organiza nuestro pensamiento en un raciocinio creativo y nos permite interpretar el mundo y compartir esta interpretación con los demás.
 

Esta facultad ha permitido a nuestra especie a fabricar herramientas, armas, máquinas y hasta lanzar satélites artificiales; seres humanos han viajado por el espacio en el último medio siglo y, en los últimos setenta, hemos desarrollado la ciencia de la computación; nuestra especie está permanentemente transformando el mundo. Nada de eso habría sido posible si no hubiéramos contado con el lenguaje, que nos permite articular el pensamiento racional. 


¿Qué sabemos de los orígenes del lenguaje? ¿Cómo se originó esa capacidad? ¿Qué conocemos de la historia de las lenguas? No sabemos casi nada; solo tenemos algunos pocos datos de los últimos tiempos, es decir, de los últimos miles de años. 


Para situarnos en una perspectiva fácil de concebir mentalmente, propongo comprimir los 150.000 años de lenguaje en un día de 24 horas, terminando en el momento actual. En ese único día, el primer código escrito habría aparecido hacia las 23:32. Fue allí cuando terminó la prehistoria de la humanidad y empezó la historia. Sabemos muy poco de lo que ocurrió antes de esa hora y, sobre el lenguaje, nada. Las lenguas más antiguas de que tenemos alguna noticia se dejaron de hablar cuando faltaban 39 minutos para la medianoche, y, cerca de medianoche se empezó a hablar en un pequeño rincón de Italia una lengua que se llamaría latín. Unos cinco minutos más tarde, Aristóteles se tomó entre cinco y diez segundos para escribía su Lógica, su Retórica y su Poética. 


A las 23:56h se creaba en Florencia la Accademia della Crusca (la academia de la lengua italiana) y, faltando tres minutos para la medianoche, Felipe V autorizaba en Madrid la creación de la Real Academia Española. Si la primera gran revolución del lenguaje la protagonizó la invención de la escritura, a las 23:32h, la segunda revolución fue la alfabetización universal, que se empezó a procesar hacia fines del siglo XIX, o sea, poco más de un minuto antes de la medianoche. 


Quienes creen que con las faltas ortográficas se «destroza» el lenguaje, como uno oye a veces, deberían explicarnos qué saben sobre las primeras veintitrés horas y 59 minutos de la historia del lenguaje humano. Los que critican los neologismos tendrían que contarnos algo sobre lo que ocurrió con la lengua antes de las once y media de la noche, porque no tenemos la menor idea.


viernes, 7 de diciembre de 2012

FIN DEL MUNDO: 21 DE DICIEMBRE

 

Apocalipsis maya, un ''catastrofismo new age'': Villoro


CIUDAD DE MÉXICO (07/DIC/2012).- Autor de novelas, cuentos, fábulas políticas y textos deportivos, además de periodista, dramaturgo y miembro del cuerpo diplomático mexicano, Juan Villoro (Ciudad de México, 1956) calificó de "catastrofismo new age" la versión de que el mundo terminará el próximo día 21, según una interpretación del calendario maya.

Lo que sucede, añadió, "es que a nuestro mundo le encanta la idea del 'apocalipsis posible', por eso ya están reservados todos los hoteles de la zona maya a partir del 21 de diciembre, porque a la gente no sólo le gusta la idea del fin del mundo, sino estar ahí cuando eso suceda".

Juan Villoro, quien estudió la carrera de Sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), recordó luego que los mayas, quienes eran astrónomos consumados, lograron predecir una alineación de planetas que ocurre cada 26 mil años, algo notable y muy admirable ante los ojos de los científicos del siglo XXI.

"Hay una descripción en el Monumento 6 del sitio de Tortuguero, en Tabasco, considerado por muchos como la mayor prueba de la profecía maya que anuncia el 'fin de los tiempos' para este 21 de diciembre, pero en realidad habla del fin de un ciclo, no del fin de los tiempos", subrayó tajante el autor de "El disparo de Argón".

Dijo que se está ante un raro tipo de masoquismo, una especie de novedoso "turismo de la catástrofe". Sin embargo, Villoro, quien fuera un distinguido asistente al Taller de Cuento de Augusto Monterroso, añadió que después de este famoso apocalipsis "el mundo se seguirá acabando, como lo hace todos los días".

Lo mayas, "mucho más sabios que nosotros, no hablaban del fin de todas las cosas, sino del fin de una era y la oportunidad de recomenzar. Es el fin de uno de los muchos ciclos mayas, porque dentro de dos años será otro cierre, el de una cuenta de 20 años; las ruedas calendáricas mayas se complementan unas con otras", refirió.

El colaborador de publicaciones internacionales como "Cambio", "Gaceta del Fondo de Cultura Económica", "El País", "ABC", "Diario 16", "Letras Libres", "Proceso" y "Vuelta" opinó que "el apocalipsis maya no tiene que ver con el fin del mundo, sino con el fin de los mayas, y eso lo debemos tomar muy en cuenta".

El verdadero apocalipsis maya ocurre todos los días en México, en una población "que está totalmente relegada y donde en 1994 hubo un levantamiento zapatista para luchar por los derechos de los pueblos indios, lo cual no ha sido convertido en ley ni ha sido honrado ni obedecido; ese es el verdadero apocalipsis maya".

Villoro, quien sorprendió desde sus primeros relatos publicados a fines de la década de 1970, por su diestra técnica narrativa, prosa clara y concentrada, entre otros recursos literarios, sostuvo que "debemos pensar que los indios no son objeto de museo, como muchos quieren presentarlos".

Profesor de Literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e invitado a las de Yale, Boston y Pompeu i Fabra, en Barcelona, Villoro obtuvo este año los premios Iberoamericano "José Donoso" por el conjunto de su obra y el ACE a la mejor comedia del año, por "Filosofía de vida".

miércoles, 5 de diciembre de 2012

EJERCICIOS DE LECTURA CRÍTICA CON LA PRENSA

El 14 de noviembre, se publicó el número 248 de la Revista Educacción en Quito - Ecuador. En esta edición, se difunde con mucha claridad la estrategia que debe seguir el docente para trabajar el análisis crítico de los medios de comunicación escrita. El artículo, escrito por Juan Páez Salcedo, se basa en las ideas de Sergi Cortiñas, quien explicó estos procedimientos en "Diez preguntas para leer críticamente la prensa". La investigación de Cortiñas apareció publicada en el libro que compiló Daniel Cassany Para ser letrados (2009).
 
Aquí les dejo la revista.
 
 

 
Tomado del diario ecuatoriano El Comercio

domingo, 2 de diciembre de 2012

LA EVOLUCIÓN DE LA VIDA EN LA TIERRA

"¿Qué aspecto tendría si tomamos 4,5 mil millones de años de historia de la Tierra y los presentáramos en  las 24 horas del día normal de plazo?" es la pregunta que se plantean Mitchell Moffit y Gregory Brown, creadores del documento audiovisual.  Para responder la cuestión, recurren a los hechos expuestos por Bill Bryson en su libro Una breve historia de casi todo. El resultado es la presentación didáctica de la fascinante historia de la evolución de la vida en la Tierra.

Seguramente, quienes prefieran la hipótesis de Dios tranquilizan su curiosidad asumiendo que todo este proceso evolutivo es improbable. No obstante, es mucho más improbable demostrar que una inteligencia suprema haya creado el universo y la vida en la Tierra, ya que surge la pregunta de qué o quién creó esa inteligencia creadora. 

Aquí les dejo el video.


martes, 27 de noviembre de 2012

LAS HUMANIDADES Y "EL FUTURO IMPERFECTO"


Francisco Rodríguez Adrados, Premio Nacional de las Letras 2012/ Álvaro García (EL PAÍS)

“El ministro Wert debe saber que es importante que los jóvenes sepan de dónde venimos”. El tono de la voz de Francisco Rodríguez Adrados se habrá suavizado como consecuencia de sus 90 años recién cumplidos, pero la beligerancia en las dos batallas que libra desde hace seis décadas sigue intacta: la lucha por la permanencia del estudio de las lenguas clásicas en el colegio y el respeto al español como lengua oficial de España. Una lucha que ahora el filólogo, helenista y académico de la Lengua y de la Historia reactiva con el Premio Nacional de las Letras, concedido ayer por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Un reconocimiento que Rodríguez Adrados decidió convertir en altavoz privilegiado para combatir el derrumbe de las humanidades. Con dos destinatarios claros: el Gobierno de la nación y los diferentes Gobiernos de las comunidades donde hay lenguas cooficiales.

Esa es la lucha de un hombre que ha sido premiado, según el jurado, por sus aportaciones lingüísticas (lexicografía y gramática) “mundialmente reconocidas”, así como por “sus rigurosos ensayos literarios sobre la tragedia, la fábula y otros géneros de raíz helénica. Su obra es también la de un humanista que bebe en las mejores fuentes y que es, a la vez, una de las voces más autorizadas en Europa como defensor de las Humanidades clásicas”.

Motivos por los cuales el primer mensaje del académico tiene que ver con el anteproyecto de reforma educativa que contempla la eliminación de la enseñanza de lenguas clásicas. Una lucha que el autor de Ilustración y política en la Grecia clásica viene librando desde el franquismo, al ser testigo de la manera en que disminuye y se rebaja la calidad de la enseñanza hasta llegar a lo que él llama “los tristes momentos de hoy”. Un estado que él resume en una imagen: “Es como quitar las raíces a una planta”. Y que continúa con una idea más terrenal: “Su eliminación causa un daño increíble e incalculable”. Este estudioso salmantino, ahijado intelectual y emocional de Esquilo y Tucídides, se lamenta del descenso cultural que se vive en todo el mundo. Una tragedia porque, afirma, los políticos quieren simplificar, rebajar las dificultades de la enseñanza y quitar importancia al estudio de las lenguas clásicas olvidando que “si no se tiene esa base se desdeña uno de los aspectos esenciales y ejemplares para aprender a razonar”.



El ganador del Nacional de las Letras ha pedido al Gobierno de Mariano Rajoy que rectifique. Ha querido explicar, por ahora infructuosamente, al ministro de Cultura, José Ignacio Wert, por qué es importante que los estudiantes reciban esa enseñanza porque de lo contrario, asegura, “ese edificio de la formación del estudio y del individuo se viene abajo”. Por lo menos desde la Sociedad Española de Estudios Clásicos, que él fundó y de la cual es presidente honorario, han empezado una campaña que les ha permitido reunirse con tres delegados de Rajoy. En cambio, el ministro no los ha recibido. “No ha querido, esa es la verdad. Me lo he encontrado alguna vez y me dice: ‘Hablaremos’, pero es un futuro imperfecto. ¡Que nos reciba, caramba! Debe saber que es importante que los jóvenes sepan de dónde venimos”, explica.
Su segundo frente de batalla es un combate personal por el respeto al idioma español como lengua oficial. Y lo dice el ganador de un premio que “distingue el conjunto de la labor literaria de un autor español cuya obra esté considerada como parte integrante del conjunto de la literatura española actual escrita en cualquiera de las lenguas españolas".

Esta segunda batalla de Rodríguez Adrados es sobre todo por los acontecimientos de los últimos años, donde ha visto con preocupación la deriva del uso de la lengua como un arma incendiaria en el ámbito social y por parte de algunos políticos. “Las lenguas”, insiste en varias ocasiones, “están hechas para entenderse y no para dividir: con el español nos entendemos todos. Es respetable la presencia de otras lenguas que se puedan heredar en diferentes regiones, pero no se deben imponer. Una cosa es la libertad y otra la imposición, a veces, violenta y arbitraria”.

Nadie impide que la gente hable sus lenguas locales, recuerda el académico y helenista, algo que, según él, tiene sus limitaciones. Advierte que tratar de apartar o eclipsar el español es perjudicial para esas comunidades. Por eso le parece “repugnante que algunas comunidades intenten imponer esas lenguas a la fuerza, ya no solo con la enseñanza en los colegios, sino de manera indirecta al exigir su conocimiento y práctica para un empleo, por ejemplo”. Para él, se trata de actos anticonstitucionales. Se lamenta y denuncia lo ocurrido durante varios años porque, afirma, “los Gobiernos han permitido la violación de la Constitución”.

Tomado de El País

sábado, 24 de noviembre de 2012

TZVETAN TODOROV: EN CONTRA DEL TOTALITARISMO

Tzvetan Todorov (Fotografía de Intemperie)


Por Felipe González Alfonso

En abril de 1963 llegó a París, desde Bulgaria, un desorientado estudiante de literatura llamado Tzvetan Todorov, interesado en indagar los misterios formales del texto, en descifrar cómo están hechas esas raras máquinas de lenguaje que son las novelas, los cuentos, los poemas. Esa intuitiva tendencia suya que hoy llamaríamos “formalista”, hacía juego con un supuesto apolitismo motivado en él menos por el desinterés que por el temor: las aproximaciones ideológicas a la literatura, las conjeturas demasiado aventuradas sobre sus implicancias sociales y políticas, en su Bulgaria socialista, podían resultar potencialmente mortíferas, y ese temor le acompañó hasta Francia, aunque solapado bajo su inquietud de relojero textual y su desprecio por las “divagaciones revolucionarias” de los jóvenes comunistas franceses, refinados e ignorantes del horror pesadillesco que conllevaría la realización de su sueño (y que el recién llegado conocía de cerca).

Luego de un breve período de desamparo académico el joven Todorov, de 24 años, fue enviado a buscar orientación donde otro joven, un poco mayor, de 33 años, llamado Gérard Genette, profesor de la Sorbona quien según averiguó compartía sus mismas “ideas extrañas”. Éste a su vez le recomendó tomar el seminario de un profesor que se hacía llamar Roland Barthes, curso al que luego sumó, por propia iniciativa, el de Émile Benveniste (a quien frecuentaría, años después, en su afásica y muda vejez). Así, el joven búlgaro se introdujo en la vida intelectual parisina de los años sesenta, con un grupo de amigos para quienes Dios se llamaba Lévi-Strauss (quien “se ruborizaba y se escondía”), Jakobson (quien “adoraba beber vodka”) y Lacan (“un manipulador y un seductor”).

En la biblioteca de la Sorbona, Todorov descubrió con asombro a los formalistas rusos, en una escuálida monografía. El profesor Genette, entonces, lo animó a traducir y seleccionar algunos artículos de esos autores antaño reprimidos por el socialismo soviético, lo que finalmente se tradujo en la publicación de su primer libro, Teoría de la literatura de los formalistas rusos, de 1965. A este le siguieron otros, en la misma línea de los estudios literarios; valga mencionar su influyente trabajo Introducción a la literatura fantástica, de 1970.

Lo que en un principio Todorov llama su “apolitismo”, con el tiempo y la madurez intelectual adquiere su verdadero nombre, que es, en realidad, el de antitotalitarismo. El giro de sus intereses, desde la literatura y la semiótica hacia las problemáticas sociales y la violencia política, encuentra su causa remota en el emblemático año 68, pero no por influencia de las revueltas parisinas, sino por su participación en las controversias norteamericanas (se ha trasladado a EE.UU. a ejercer la docencia en Yale) sobre los derechos de los negros y la guerra de Vietnam.

Esta reflexión, sin embargo, sólo se concretará en el corpus de su producción de los años 90 y 2000. Desde entonces su crítica se dirigirá contra los totalitarismos que a mediados de siglo desolaron Europa y gran parte de Asia. Estos, como apunta en Memoria del mal, tentación del bien del año 2000, imponen la autonomía de la colectividad y sus presupuestos ideológicos por sobre la autonomía individual, en vez de considerar que los derechos básicos del individuo y la noción de justicia deben ser el límite de los poderes colectivos, o al menos la valla de contención y defensa que refrena su enorme peso cuando se torna contra las personas (el argumento del bien común fue el salvoconducto del comunismo y el fascismo para la aniquilación de millones de individuos).

El poder debe tener límites razonables y reservar una parte de su fuerza al autoexamen, puesto que cuando no encuentra límites tiende al absurdo y puede llegar a aniquilar a una comunidad en nombre de ella misma.

El hecho de que el vuelco político de Todorov se haga visible sólo en su producción de finales de los ochenta, podría resultar sospechoso si consideramos que es precisamente por esos años cuando cae definitivamente el último de los totalitarismos del siglo XX. El autor se defiende diciendo que temía por las represalias a sus cercanos que permanecían en el lado socialista. Sin embargo, podríamos agregar a esta defensa, que ya en La conquista de América, la cuestión del otro, de 1982, se acercaba con erudición y desenvoltura a la crítica del poder desbocado y las ideologías delirantes. La caracterización que en este libro hace de Cristóbal Colón, el cabecilla del magno genocidio imperialista que abre la modernidad (y la posibilita), coincide en varios aspectos con la de G. W. Bush en El nuevo desorden mundial. Reflexiones de un europeo, del año 2003. Ambos terminan aniquilando al otro y su cultura bajo el signo de una cruzada que promete su salvación; ambos enarbolan los ideales más elevados para conseguir el financiamiento de su empresa; ambos justifican los medios por el fin, aun si se trata de medios que podrían devastar por completo al otro que se intenta redimir. El ideal democrático, tal como se articula desde la Revolución francesa, y especialmente en la obra de Benjamin Constant, ya era consciente de estos peligros, y a lo que aspita Todorov es precisamente a repensar estas formulaciones. De este modo, Europa podría fortalecerse frente a la demencial política internacional de EE.UU. —la que hoy por hoy secunda y replica—, pero de manera que llegue a erigirse en una “potencia tranquila”.
Tomado de Intemperie

CONFLICTO PALESTINO-ISRAELÍ: LA TIRANÍA DE LAS IDENTIDADES

Por Mauricio Hasbún

Fotografía de Fundación Baremboim-Said

Hasta aquí, aparentemente, ha sido de suma importancia ser palestino, israelí, judío, cristiano o musulmán. Será por esto que el documental que comentamos (Knowledgeis the beginning, Euroarts Music, 2006), que registra la aventura de dos grandes de la cultura, Daniel Baremboim y Edward Said, es tan liberador: en escena brota lo específicamente humano, dejando de lado las estridencias identitarias y el pretendido heroísmo de un conflicto que hace ya mucho tiempo quedó en manos de los mercaderes de armas.

Podemos imaginar una experiencia límite: un campo cerrado, doscientas personas y un productor televisivo morboso y fetichista del reality. A cien les pasan una polera verde y les dicen ustedes serán palestinos; a los cien restantes les pasan una celeste para que actúen de israelíes. Acto seguido, al grupo completo se le da la orden de “matarse con convicción” frente a las cámaras. Los desdichados harían su mejor esfuerzo con la confianza de que el reality terminaría a la brevedad. El productor inescrupuloso, en tanto, amasaría por anticipado las montañas de dinero que ganaría con su programa de TV basura. En verdad, el conflicto del Cercano Oriente es tanto o más prosaico que el de esta pesadilla, pero con un par de inconvenientes trágicos: los participantes no pueden salirse de la telerrealidad, pues están secuestrados por sus elites, y el productor de TV inescrupuloso, fuera del set, vendría a ser un líder de sonsonete nacionalista que, además, recibe jugosas comisiones en el tráfico de armas.

El documental de Paul Smaczny registra el gigantesco y exitoso esfuerzo del destacado músico y director Daniel Baremboim junto al crítico y literato Edward Said (fallecido en 2003, antes de terminar el rodaje del documental) por crear la West-Eastern Divan Orchestra que reúne a jóvenes músicos árabes e israelíes en un testimonio de rigor filarmónico, comprensión cultural y esperanza de una paz futura. Escena tras escena, el documental es un magistral testimonio de cómo van cayendo, una a una, las estructuras de identidad que se han ido acoplando a nuestro ser desde que nacemos por el sólo hecho de crecer en un hogar árabe o en una familia israelí. Los jóvenes artistas de uno y otro lado del muro, en principio, se miran con desconfianza, para terminar comprendiendo que están hermanados por una de las tragedias colectivas más crueles de la última centuria.

El film se podría leer como una denuncia de la tiranía de las identidades, esos cuentos que nos inculcan desde niños con la pretensión de ordenar nuestra vida. Las identidades son relatos parlanchines que nos machacan a cada paso cómo debemos ser y cómo nos debemos comportar con nuestros amigos o enemigos. Apenas las identidades se callan, aparece lo genuinamente humano que llevamos dentro. En el documental, ese silencio se produce cuando los jóvenes visitan Auschwitz o en las escenas en que se muestran los ojos de los niños en una escuela de Ramallah. Es en el silencio donde nace la música de este magnífico documental y es en el silencio donde tenemos acceso a nuestra humanidad. Ahí, el conocimiento del otro es apenas el principio.
Tomado de Intemperie