viernes, 21 de octubre de 2011

¿CONTRA QUÉ LUCHA OCUPA WALL STREET?


¿Contra quién lucha Ocupa Wall Street? 5 datos esenciales sobre la élite financiera

Más allá de las consignas y las protestas, datos duros sobre la minoría voraz que concentra buena parte de la riqueza de Estados Unidos y contra la cual se ha levantado la operación Ocupa Wall Street.
Conforme pasan los días parece que la operación Ocupa Wall Street, iniciada el pasado 17 de septiembre con apenas un puñado de interesados, va ganando presencia en los medios —incluso en aquellos que no quisieran incluirla entre sus titulares— y, lo que es todavía mejor, simpatía entre el grueso de la población, especialmente jóvenes universitarios y personas ligadas históricamente a las luchas a favor del bienestar común y en contra de los abusos en los que incurre habitualmente y por consentimiento general la gente en el poder.
Sin embargo, en esta ocasión el movimiento de protesta ha enfocado sus reclamos a la élite financiera que maneja verdaderamente el destino de un país. Más allá del gobernador, el legislador, incluso el presidente o primer ministro de un país, un pequeño grupo de personas dicta las reglas de este perverso juego en el que las mayorías terminan pagando las decisiones equivocadas, dejando las ganancias a esa minoría económicamente poderosa.
Ese es justamente el enemigo a quien los protagonistas de Ocupa Wall Street tienen en el blanco. La élite financiera que, en el caso de Estados Unidos, agrupa al 1% de la población total. Un 1% rebosante de lujos, exenciones fiscales, perversas artimañas para aumentar las ganancias y un sinfín de privilegios logrados a costa del 99% restante de la población.

Y no se trata de consignas sin sustento. Personas de incuestionable probidad como el premio Nobel en Economía Joseph Stiglitz y otros académicos de importantes universidades y centros de investigación han documentado la increíble desproporción entre uno y otros sectores, entre la minoría acaudalada e insaciable y la mayoría al parecer cansada y dispuesta ya a solucionar esta inequidad.

Por otra parte, recordemos que si bien los datos que se presentan a continuación han sido extraídos de las estadísticas estadounidenses, el modelo económico-político antes descrito ha sido exportado o impuesto en tantos países como lo han permitido los gobiernos y las poblaciones locales, un poco porque buena parte de las corporaciones implicadas llevan sus intereses más allá de las fronteras de Estados Unidos.

1. El 42% de la riqueza nacional en manos del 1% de la población total de Estados Unidos
Personajes como el mencionado Joseph Stiglitz y William Domhoff, sociólogo de la Universidad de California en Santa Cruz, han reunido los datos suficientes para evidenciar que las personas más ricas de Estados Unidos, aproximadamente el 1% de la población, concentran casi la mitad de la riqueza del país, un 42%.
Sin embargo, según se ve en el gráfico, el 58% restante no se reparte equitativamente en el resto de la población. Por el contrario: esta tendencia desigual se mantiene al grado de que el 80% de la población tiene que conformarse con el 7% de la riqueza del país.

En este caso la riqueza financiera se calcula restando al patrimonio neto total el valor de la casa propia.
2. El 1% de la población se embolsa el 24% de los ingresos nacionales
Con cifras similares a las de países notablemente distintos como Nicaragua, Venezuela o Guyana, en Estados Unidos la minoría del 1% se embolsa el 24% de los ingresos nacionales. Este dato, escandaloso en sí mismo, se agrava al considerar que hace treinta años el porcentaje del ingreso obtenido se limitaba al 9%.
3. La mitad de las reservas financieras de Estados Unidos, bonos y fondos mutuos también pertenecen al 1%
Según una investigación del Institute for Policy Studies, desde 2007 la élite financiera de Estados Unidos monopoliza el 50% de los instrumentos de inversión como reservas, bonos y fondos mutuos, mientras que la mitad de la población se reparte apenas el 0.5%. Una elocuente reciprocidad de cifras.
4. Que la deuda la paguen las mayorías
Otro índice importante en la economía de una nación es la deuda y en el caso de Estados Unidos y de estos altibajos entre minoría versus mayorías los datos también son sorprendentes. William Domhoff expone que al susodicho 1% de la población le corresponde únicamente el 5% de la deuda personal del país, en contraste con el 90% de la población que lleva a cuestas el 73% de la deuda total.

5. En los últimos veinte años el salario de los CEOs ha crecido en casi 300%
Como se muestra en la siguiente gráfica, entre 1990 y 2005 lo salarios y ganancias de los ejecutivos de las grandes corporaciones y las corporaciones mismas aumentaron más allá del 100%, en el caso de los CEOs rozando el triple de esto con el 298%. La paga de los obreros, en cambio, se incrementó durante el mismo período solo el 4.3% y el salario mínimo federal en Estados Unidos incluso se vio disminuido en un -9.3%.



Quizá este rápido resumen, aun en su brevedad, no podría estar completo si no incluyera datos sobre los impuestos que paga la élite en Estados Unidos por concepto de sus ganancias. Si bien los datos en los que se basa el gráfico que se muestra a continuación no son tan recientes como los anteriores, es posible observar que el 1% de la población estadounidense, los más ricos entre los ricos, pagan cada vez menos impuestos, tendencia que se mantiene por lo menos desde mediados de los años noventa y que, por si esto no bastara, se ha contagiado a otros sectores de ingresos similares, entre los cuales la recaudación fiscal es cada vez menos efectiva.


Artículo publicado por Pijamasurf

¿UNIVERSIDADES PÚBLICAS O PRIVADAS?

Hace pocos días Noam Chomsky, el renombrado lingüista del MIT, examinó durante una plática en la Universidad de Toronto el dilema entre el financiamiento público o privado para las universidades y los muchos intereses que intervienen en este conflicto.
Las recientes protestas estudiantiles en Chile (y antes las de Inglaterra e Italia) nos obligan a preguntarnos por la función que el Estado está obligado a cumplir en esa área tan importante para el bienestar común que es la educación. En los últimos años y como resultado de la adopción de políticas que privilegian a las élites acaudaladas, gobiernos en distintas partes del mundo han intentado “aliviar” al sector público de la supuesta carga que representan las universidades, nivel de la formación académica que aparentemente consideran oneroso y superfluo y, sobre todo, de inconveniente subvención pública. Para estos nuevos gobernantes quien quiera su título universitario debe pagarlo íntegramente de su propio bolsillo.
Sin embargo, sabemos bien que la educación universitaria se ha convertido en un lucrativo coto prácticamente inaccesible para las clases medias —a menos que pidan ayuda al chacal y se sirvan de créditos bancarios. Contradictoriamente, todos esos jóvenes que buscan continuar su formación han cumplido ya con todos los niveles anteriores, no son unos advenedizos y muchas veces son también resultado del esfuerzo familiar o incluso generacional que en ellos parece tener un primer triunfo. ¿Qué hacer cuando la universidad les cierra las puertas o las abre solo a cambio de que hipotequen los siguientes 20 o 30 años de su vida?
Hace pocos días el afamado lingüista y activista intelectual Noam Chomsky, académico del MIT, ofreció una plática en la Universidad de Toronto en Scarborough donde examinó este problema.
Entre otras cosas Chomsky destacó el hecho de que la privatización de la universidad pública «significa la privatización para los ricos [y] un nivel más bajo de formación más bien técnica para el resto». En Estados Unidos la tendencia es que las universidades públicas reciban cada vez más ingresos por la matrícula estudiantil y menos por la contribución del Estado, con lo cual, eventualmente, solo los “community colleges” —«el nivel más bajo del sistema»— recibirán dinero público para su manutención. Y quizá al final ni siquiera estos.
Sin embargo, como bien hace notar Chomsky, este no es un asunto económico, sino político y de control social. Chomsky suscribió el análisis en el que Doug Henwood, especialista en economía, asegura que para volver completamente gratuita la educación superior en Estados Unidos bastaría con destinar a las universidades menos del 2% del Producto Interno Bruto del país —lo equivalente a casi un tercio de los ingresos que perciben los 10,000 hogares más ricos en EEUU, tres meses de gastos del Pentágono o poco menos de cuatro meses de costos administrativos del sistema de salud privado.
¿Entonces? ¿Por qué no se implementa la gratuidad en las universidades? ¿Por qué con esos niveles de riqueza y gasto público en otros rubros contra el bajo monto que requeriría la educación gratuita esta se deja de lado e incluso se le intenta desaparecer?
Si tomamos en cuenta que gastos como el militar o el de la salud enriquecen a unos cuantos de por sí enriquecidos y la educación es un asunto de mayorías, las anteriores interrogantes se aclaran un poco: «En una democracia en que las elecciones son esencialmente compradas por las concentraciones de capital privado, no importa lo que el público quiere. De hecho, el público ha estado a favor de que aquello durante mucho tiempo, pero todos ellos son irrelevantes en una democracia correctamente administrada».
La investigación efectuada en las universidades, nos dice Chomsky, corre una suerte parecida. Si se deja de desarrollar tecnología en las universidades, se tiende a la división de la sociedad en dos estratos clara e implacablemente diferenciados, caracterizados por la «concentración muy limitada de la riqueza y el estancamiento para casi todo el resto».
Paradójicamente, esta intención de rescindir al Estado de sus obligaciones para con la educación solo mina la capacidad de Estados Unidos como potencia ahora que la llamada “economía de alta tecnología” se basa, sobre todo, en mano de obra calificada e innovación creativa. Pero, a decir de Chomsky, pareciera que en los últimos años «hemos entrado en una nueva etapa del capitalismo de Estado en la que el futuro no importa tanto. Las ganancias provienen cada vez más de manipulaciones financieras. Las políticas corporativas están orientadas hacia el beneficio a corto plazo, reduciendo la preocupación por la fidelidad a una empresa para un período largo».
Si estos planes se cumplen en su totalidad y el Estado deja de financiar la educación superior, sin duda las universidades corren un grave peligro, al menos el modelo tradicional de las universidades como «instituciones parasitarias que no producen bienes con fines de lucro». Y si bien el financiamiento estatal parece, de inicio, abrir una fisura por la cual el poder del gobierno dirija y coarte la libertad de cátedra o investigación, lo cierto es que al menos en las década de 1960 y 1970, cuando el Pentágono invertía cantidades considerables de dinero en las universidades, pesquisas posteriores revelaron que su intromisión era prácticamente nula.
En años recientes, sin embargo, la inversión militar en las universidades estadounidenses poco a poco ha sido desplazada por la de instituciones de salud ligadas todavía al Estado. Según Chomsky, esto no es sino un efecto de la economía contemporánea. Antes, en los 50s y los 60s, «el Pentágono fue una vía natural para robar el dinero de los contribuyentes, haciéndoles creer que así los protegían de los rusos o de cualquiera, y dirigirlo en cambio a las ganancias de las corporaciones». Ahora la economía «se basa cada vez más en la biología. Por lo tanto, la financiación está cambiando»: ingeniería genética, biotecnología, farmacéutica. Sin tener un análisis serio que lo respalde, este cambio en los patrones de financiamiento parece confirmar lo que Chomsky asegura sobre la nueva característica del capitalismo que impera últimamente, la que mira poco o nada por el futuro y se preocupa solo por la ganancia inmediata: a diferencia de la perspectiva del Pentágonos hace cincuenta años, las actuales inversiones provenientes del sector salud para la investigación biológica privilegian «la investigación aplicada y menos la exploración de lo que podría llegar a ser interesante e importante en el futuro». Recordemos que, en cierta forma, el dinero del Pentágono puesto en las universidades estadounidenses hizo posible las computadoras, Internet y la llamada “revolución tecnológica”, un poco sin que nada de eso fuera su propósito central.
Sin duda el dilema entre el financiamiento público y el privado genera a su vez otras contrariedades y dudosos beneficios. Mayor reserva en las investigaciones y sus resultados, amenazas a la independencia y libertad de la actividad académica y la integridad de la institución financiada, la paulatina conversión de la universidad en una corporación supeditada a los criterios de la eficacia que no necesariamente son válidos al interior de la vida universitaria —a propósito de esto último Chomsky imagina el siguiente escenario: supongamos que quitamos a los profesores de tiempo completo y ponemos en su lugar estudiantes de posgrado: una buena medida para el presupuesto de la universidad, pero con costos significativos difícilmente mesurables en términos, sobre todo, de calidad educativa, mismos que terminan absorbiendo los estudiantes y al final la sociedad entera.
En efecto: ¿cómo medir el impacto y las consecuencias humanas y sociales de que las escuelas dejen de ser tales para convertirse en instalaciones productoras de mercancías para el mercado laboral? «Generar pensamiento creativo e independiente y creencias críticas y desafiantes, explorar nuevos horizontes y olvidar la restricciones externas. Todo eso es un ideal que sin duda se ha revelado deficiente en la práctica, pero en la medida en que se desarrolló dio cuenta del nivel de civilización alcanzado».
Chomsky, como vemos, está lejos de solucionar el problema. Su análisis deja más preguntas que respuestas —y quizá esto sea buena señal. Nadie, a solas, podría ser árbitro en esta arena de la educación en la que intervienen tantos oponentes y alguno que otro aliado. En nuestro tiempo el dilema entre el financiamiento público o privado para las universidades se complica todavía más si consideramos, como lo hace Chomsky, que «se trata de dos fuentes que no son fáciles de distinguir debido al control que intereses privados tienen sobre el Estado».
Tomado de: Pijamasurf

VERBOIDES Y VERBO SUBORDINADO

TUS DERECHOS SEXUALES

En las próximas sesiones del curso, se analizará el problema de la sexualidad. Por ello, aquí les entrego información relevante sobre sus derechos sexuales y la campaña del Ministerio de Salud. 



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jueves, 20 de octubre de 2011

LA PARTICIPACIÓN DEL FILÓSOFO SLAVOJ ZIZEK EN OCUPA WALL STREET

El filósofo más famoso del mundo acudió a apoyar al movimiento de protesta contra la mafia financiera de Wall Street, dejando palabras de aliento y haciendo que los manifestantes se cuestionaran a sí mismos.






Slavoj Zizek, el filósofo popstar, se presentó ante un grupo de manifestantes de Occupy Wall Street para apoyarlos y darles algunas recomendaciones en pos de canalizar y fortalecer su movimiento.
Utilizando el sistema del “micrófono humano”, en el  que las personas más cercanas al orador repiten sus palabras al unísono para que otros puedan escuchar, Zizek dijo que ellos “no están destruyendo nada… solo estamos siendo testigos de cómo el sistema se está destruyendo a sí mismo”. Y aclaró que el capitalismo marcha inevitablemente hacia su destrucción, pese a que algunas personas ciegamente no logran ver esto. 
Dijo que mientras en China la programación televisiva que muestra realidades alternativas y el viaje en el tiempo ha sido prohibida, en Estados Unidos se tiene un problema diferente. “Aquí ni pensamos en la prohibición, ya que el sistema gobernante ha oprimido nuestra capacidad de soñar.  Vean las películas que vemos todo el tiempo, es fácil imaginar el fin del mundo, un asteroide acabando con la vida, ¿pero no podemos imaginar el fin del capitalismo? ¿Entonces qué estamos haciendo aquí?” —lo cual nos recuerda una sumamente significativa y hasta preclara frase de F. Scott Fitzgerald: “Las películas nos han robado nuestros sueños. De todas las traiciones esta es la peor”.
“Los carnavales vienen fácil”, advirtió Zizek, “lo que importa es el día después, cuando regresamos a la vida normal. ¿Habrá cambios  entonces? No quiero que recuerden estos días, ya saben, como ‘Oh, éramos bellos y jóvenes’. Recuerden el mensaje básico: tenemos permitido pensar en alternativas. El mandato está roto. No vivimos de la mejor forma posible. Pero hay un largo camino adelante. Estas son preguntas verdaderamente difíciles que nos confrontan. Sabemos lo que no queremos. Pero, ¿qué es lo que queremos?  Las personas comúnmente desean algo que en realidad no quieren. No tengan miedo de querer lo que en realidad desean”.
Contó también una historia sobre un disidente enviado a  trabajar a un campo de concentración a Siberia, quien, ya que sabe que sus cartas serán censuradas, les dice a sus amigos que les escribirá usando un código simple: tinta azul para la verdad, tinta roja para las mentiras. Su primera carta les llega y es un entusiasta reporte de la vida en el campamento: un maravilloso apartamento, deliciosa comida y hermosas mujeres; y concluye: ” Lo único que no podemos conseguir es tinta roja”.
Occupy Wall Street, dijo Zizek a la multitud, está señalando las mentiras que subyacen a la construcción de la sociedad estadounidense: “Ustedes son la tinta roja”, les dijo.
Los exhortó también a dialogar con el Tea Party y pensar en ellos como un movimiento hermano: “Puede ser que sean estúpidos, pero no piensen en ellos como el enemigo”.
Después explicó un tema que ha tocado numerosas ocasiones: cómo el altruismo se usa como un paliativo que hace olvidar los verdaderos problemas del sistema, como es el caso de George Soros —o de un laxante de chocolate (siendo que el chocolate estriñe). “Primero les quitan miles de millones y luego les dan la mitad de regreso. Y eso los convierte en grandes figuras humanitarias. Tomen el dinero, pero no dejen de luchar para derrocar el sistema que lo hace necesario”.
En otro tema un tanto polémico, Zizek describió el movimiento de la comida orgánica como un”seudo-activismo” diseñado para hacer que los consumidores se sientan bien por el impacto positivo que están teniendo sobre el mundo, absolviéndolos así de poner atención en las cuestiones sistémicas más destructivas.


CARTA ABIERTA DE NOAM CHOMSKY AL MOVIMIENTO OCCUPY WALL STREET

El politólogo y linguista estadounidense Noam Chomsky manifiesta su apoyo al movimiento de protesta que ocupa Wall Street denunciando el proceder de la mafia financiera
A continuación, reproducimos el mensaje que comparte Noam Chomsky, uno de los pocos líderes morales que tiene la izquierda en Estados Unidos. Después de la carta un interesante video que habla del espíritu que envuelve a las protestas de Wall Street y denuncia lo que está sucediendo en Estados Unidos con la manipulación de la economía por la plutocracia, el motivo de estas protestas.


Cualquier persona con ojos abiertos sabe que el comportamiento gangsteril de Wall Street –y de las instituciones financieras en general– ha causado severos daños a los ciudadanos de Estados Unidos (y del mundo). Y debería de saber que lo ha estado haciendo por los últimos 30 años, al incrementar radicalmente su poder en la economía, y con esto su poder político.
Esto ha instaurado un ciclo vicioso que ha concentrado inmensa riqueza, y con su poder político, en un minúsculo sector de la población, una fracción de 1%, mientras el resto crecientemente se convierte en lo que a veces se llama “un precariato” –intentando sobrevivir en una existencia precaria. También, realizan estas terribles actividades bajo casi completa impunidad –no sólo demasiado grandes para dejar caer, también “demasiado grandes para encarcelar”.
Las valientes y honorables protestas en marcha en Wall Street deberían de servir para traer esta calamidad a la atención pública, y llevar a esfuerzos dedicados a sobreponerse a ellos y colocar a la sociedad en un camino más saludable.
Noam Chomsky


LA MACDONALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN 2

Cómo analizan los científicos sociales el problema de la privatización de la educación. Prestemos atención a sus premisas y puntos de vista.



LA MACDONALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN

Analicemos la controversia entre los partidarios de la educación como un bien de consumo y la educación como un derecho universal. ¿Debemos dejar la educación en las manos del mercado? 





ESTRATEGIA DISCURSIVA DE DISTRACCIÓN: ¿FIN DEL MUNDO EN EL 2012?

La distracción sobre los problemas fundamentales es una de las formas de manipulación de los medios de comunicación. Este noticiario nos presenta un vivo ejemplo sobre debates superficiales que ocupan nuestra mente en cuestiones inocuas.

ESTRATEGIAS DE MANIPULACIÓN MEDIÁTICA

LOS INMIGRANTES SON LOS CULPABLES DE LA CRISIS EN USA

¿ESTAMOS INDIGNADOS POR LA CRISIS MUNDIAL?

¿Quiénes son los indignados? Entre los múltiples problemas que enfrentamos para analizar la crisis del sistema capitalista, se encuentran los mensajes que reproducen los medios de comunicación. Observemos el caso de la construcción del discurso noticioso.

miércoles, 19 de octubre de 2011

CRISIS ECONÓMICA DEL SIGLO XXI

Mucho se habla de la crisis económica que sacude, hasta sus cimientos, a las economías más poderosas del orbe. Otros, sin embargo, señalan que es una crisis global. No obstante, deberíamos analizar los aspectos del problema que, sin duda alguna, afectan a la humanidad en su conjunto. Escuchemos a algunos de los especialistas más destacados.




CONGRESO INTERNACIONAL JOSÉ MARÍA EGUREN Y LA MODERNIZACIÓN POÉTICA EN EL PERÚ


Congreso Internacional José María Eguren
y la Modernización Poética en el Perú

Lima, del 7 al 9 de Noviembre de 2011
FECHA Y LUGAR
Del 7 al 9 de noviembre de 2011 en la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash N.º 207 - Lima)
CONVOCATORIA
La Academia Peruana de la Lengua, la Escuela Académico Profesional de Literatura y el Departamento Académico de Literatura de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) convocan a la comunidad académica nacional e internacional a su participación en el Congreso Internacional José María Eguren y la modernización poética en el Perú, el cual se celebrará a propósito del cumplimiento del centenario de Simbólicas (1911), primer poemario de José María Eguren, antecesor de los procesos vanguardistas en el Perú y fundador de la poesía peruana contemporánea. La convocatoria está abierta a estudiantes universitarios de pregrado de las carreras profesionales de Literatura y Lingüística, egresados y licenciados, con el propósito de participar en una serie de conferencias vinculadas al proceso de modernización poética latinoamericana y su importancia dentro de los estudios literarios de poesía.
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LAS CATEGORÍAS INVARIABLES: CONCEPTOS Y EJEMPLOS

sábado, 15 de octubre de 2011

PUBLICAN DICCIONARIO DEL SEXO Y EL EROTISMO


Publican Diccionario del sexo y el erotismo
Fernando Caballero, El Norte de Castilla

Natural de Frómista, Félix Rodríguez González, nacido en 1949, fue uno de los primeros licenciados en Filología Inglesa por la Universidad de Valladolid. Ahora es catedrático de Filología Inglesa en la Universidad de Alicante y doctor en Lingüística Románica por la Universidad de Alberta (Canadá). Autor o coautor de varios diccionarios, acaba de ver la luz su nuevo trabajo individual, Diccionario del sexo y el erotismo, publicado por Alianza. En esta obra, se reúnen 6.200 términos en el que se ha convertido en el corpus lexicológico más amplio sobre un tema que ya no es tan tabú, el sexo y el erotismo.
- ¿Había necesidad de un diccionario sobre el sexo?
—El sexo y el erotismo son factores que impregnan muchos aspectos de la vida del ser humano, pero al mismo tiempo constituyen uno de los grandes tabúes, lo que contribuye a una gran riqueza léxica. Sin embargo, desde que Camilo José Cela publicara su 'Diccionario Secreto', en 1968, no se había vuelto a hacer una recopilación extensa de este vocabulario

— ¿A quién está dirigido el libro?
—El diccionario, por su interdisciplinariedad, resultará de interés para el público general y para profesores e investigadores de muy diferentes campos relacionados con el lenguaje, y de disciplinas como la sociología y otras ciencias humanas.
— ¿Sexo, erotismo... ¿También hay pornografía?
 —Por su temática, el diccionario incluye todo el léxico relacionado con el acto amoroso y el despertar de los sentidos. Sin embargo, no es pornográfico, no pretende describir de una manera obscena ni excitar la sexualidad de una persona. Otra cosa es que alguien se excite como resultado de las asociaciones que algún concepto pueda generar, y las asociaciones, ya se sabe, son libres. Conviene recalcar, además, que hoy día en determinados círculos, incluso progresistas, el término erótico se cubre de un significado peyorativo, hasta el punto de que se tilda de pornográfico lo que es meramente erótico.
—¿Por qué hay tantos anglicismos en este campo semántico? —Debido al papel hegemónico de EE. UU., el inglés ejerce una creciente influencia en nuestra cultura y en nuestra lengua, es el signo de los tiempos. A los préstamos del inglés se acude a veces por esnobismo, por el toque de distinción que su uso conlleva, pero también, tratándose de conceptos tabuizados, su carácter extranjero hace que su uso resulte más eufemístico, pues introducen un tono de delicadeza que los hace más digeribles para el lector y para el oyente. Palabras como call girl, spanking, swinging, petting son bien ilustrativas.
—¿Ha dejado alguna palabra sin incluir en el libro?
—Recuerdo con pesar haber olvidado edad del pavo, nada extraño tratándose de una experiencia tan lejana en el tiempo.

—¿Cuál es la palabra relacionada con el sexo más pronunciada?
—Los nombres de los órganos genitales (coño, cojones) y del acto sexual (joder) son especialmente frecuentes, de lo que da prueba su uso figurado en el lenguaje corriente. De las tres, coño es la más pronunciada si hacemos caso de las estadísticas que nos proporciona Internet. No en vano, se dice que los españoles siempre tienen el coño en la boca.
—¿Los jóvenes tienen conocimiento de la importancia del sexo?
—Los jóvenes son más abiertos y se acercan al mundo del sexo con una naturalidad de la que carecimos nosotros. Nacidos en un clima de mayores libertades, tienen menos prejuicios y por ello se inician antes en las relaciones sexuales. Aunque no siempre les acompaña la madurez necesaria, de ahí todavía el elevado número de embarazos no deseados, a pesar de que hoy día existen métodos anticonceptivos más eficaces.
—¿Cómo recogen los medios de comunicación las palabras relacionadas con el sexo y el erotismo?
—En las últimas décadas, al compás de los nuevos aires de libertad, el tema del sexo y el erotismo se ha tratado más libremente en los medios de comunicación en general, y aún más en los digitales, especialmente en aquellos espacios de Internet, como los foros, donde prima el anonimato.
—¿Hay alguna relación entre el sexo y la crisis económica? —Desde luego, por regla general, la crisis no fomenta la alegría que debe presidir el juego amoroso, claro que los que se sienten más joviales y con sentido del humor tienen más tiempo para practicarlo. Aunque, no creo que por eso, con la que está cayendo, se produzca ningún baby boom —aumento de la natalidad—. La crisis también tiene otros efectos. Por sus estragos crece el número de trabajadoras (y trabajadores) que se dedican al oficio del sexo, oficio que no deja de funcionar y para el que no se requiere experiencia, aunque, al igual que en otros sectores de la economía, también abaratan sus servicios para hacerlos más competitivos.
—Tiene usted publicados otros diccionarios temáticos. ¿Por qué le atraen tanto los diccionarios como género para cultivar?
 —Me dedico a la lexicografía con pasión y encuentro en ello una utilidad social, pues existen parcelas del saber en las que se requiere una más extensa recopilación de su léxico y una mayor y mejor explicación del significado de sus voces.

¿DE QUIÉN ES EL CASTELLANO?


Una filóloga española analiza el sentido de la Real Academia Española y sus análogas americanas, anticipando “El dardo en la Academia”, texto de pronta aparición en la editorial Melusina.

¿De quién es el castellano?
Las academias de la lengua pueden considerarse instituciones de ordenamiento de las hablas naturales, características de un modelo de organización político- territorial, social y económica genuinamente europeo, el Estado nación, del que Francia es paradigma y precursora. El Estado nación se desarrolla en cada territorio como resultado variable de una cadena de cambios sociales que, en Europa, arrancan en la época bajomedieval y se consolidan a inicios del siglo XX, y que incidirán drásticamente en la diversidad cultural y lingüística: 1) La creciente disputa por la hegemonía política entre los reinos expansivos de la joven Europa. 2) La progresiva conciencia de la diferencia que va surgiendo en una Europa lingüísticamente fragmentada. 3) La paulatina pérdida de preeminencia del latín como lengua de cultura, a medida que los reinos europeos mostraban su potencial cultural con la codificación de la lengua de la corte y del centro de administración, y a medida que la imprenta modelaba mercados impresos en lenguas vernaculares, creando a su vez imaginarios colectivos. 4) La emergencia y predominio de una nueva elite (la burguesía), impulsora de un nuevo modelo económico (el capitalismo) y del desarrollo de nuevos medios y herramientas de trabajo (la tecnificación y la industrialización). 5) La progresiva configuración de un sistema de organización política (el Estado moderno), favorable al asentamiento del nuevo sistema económico y de la nueva jerarquía social. 6) La formulación de ideologías (liberalismo burgués y nacionalismo) y corrientes de pensamiento (racionalismo, ilustración y romanticismo) que subvirtieron la visión del mundo y del hombre propia del sistema precedente (Antiguo Régimen) y que identificaron el concepto tradicional de nación (entendida como comunidad de pertenencia) y las ideas de progreso y modernidad con el modelo de Estado unitario, homogéneo y centralizado.
En los nacientes Estados nación, la acomodación de la diversidad lingüística y cultural —connatural a todas las sociedades— a las necesidades del nuevo modelo podría haberse planteado manteniendo su heterogeneidad. Pero, siendo las lenguas potentes identificadores sociales y culturales y, con ello, generadoras de diferencia, y suponiendo además una traba para la conformación de un mercado nacional y para la optimización de la eficiencia en la gestión del Estado, se optó mayoritariamente por asimilar la divergencia a la idiosincrasia del grupo dominante. Así, considerando que un medio común de intercambio lingüístico promovía una identidad compartida, facilitaba la cohesión social, favorecía la movilidad de las fuerzas de trabajo, engranaba el funcionamiento de la maquinaria burocrática centralizada, y que, con todo ello, se incrementaba el peso del Estado tanto hacia el interior como hacia el exterior, se impulsó la generalización de una lengua nacional única. Para afianzar su carácter común y garantizar su extensión se juzgó necesaria la elaboración de una forma estandarizada, es decir, de un modelo artificial y homogeneizado de lengua. Con este fin normalizador se integró en las políticas uniformistas a las academias de cultivo de las letras que las corrientes del humanismo vernáculo y de la Ilustración habían hecho florecer desde el siglo XVI. Asimismo, para garantizar la difusión de la lengua nacional normalizada se crearon estructuras estatales como la escuela pública, se dio cuerpo a ideologías que favorecían su aceptación, y se promulgaron medidas legales de implantación que conllevaban controles punitivos del uso público de otras lenguas.
Nace la Real Academia
En este contexto nació en 1713 la Academia Española, instituida como Real cuando, al año siguiente, el nuevo rey Felipe V la acogió bajo su protección. Felipe V era el primero de la dinastía francesa de los Borbones en ocupar el trono de la monarquía hispánica tras una larga guerra de sucesión que había enfrentado a sus partidarios con los del otro aspirante a la corona española, Carlos de Austria. Como temían los defensores de su oponente, la entronización del Borbón supuso el inicio de un proceso de centralización y unitarismo mucho más decidido, efectivo y sistemático que el que había ensayado la dinastía precedente desde Felipe IV. Pese a formar parte de una misma corona, España era hasta entonces un territorio jurídica, militar, política, monetaria y lingüísticamente plural, y esa pluralidad resultaba, a ojos del rey, un obstáculo para el libre ejercicio del autoritarismo monárquico y, según la perspectiva ilustrada y liberal que cobraría fuerza en la España de los siglos XVIII y XIX, también un escollo para el desarrollo de un Estado moderno.
Así las cosas, Felipe V procedió a asimilar los diversos ordenamientos territoriales de España al modelo de Castilla, lugar donde residía la corte y donde la autoridad del monarca se ejercía con menos cortapisas, y puso en marcha una serie de medidas —ampliadas en épocas posteriores— para amoldar la realidad española al modelo de Estado centralizado que consideraba conveniente: el de su país natal, Francia. Y en un momento en que la lengua y la cultura se utilizaban como armas políticas e instrumentos propagandísticos de puertas afuera, para exhibir por medio de ellas el poder de una nación y su influencia sobre las demás, y de puertas adentro como medios de consolidación de una identidad nacional única, el nuevo rey oficializó una academia que se proponía realizar un diccionario del español equiparable a los de sus homólogas italiana y francesa, y, con el tiempo, también una ortografía y una gramática, poniendo todo ello al servicio de la depuración, fijación, glorificación e implantación de la nueva lengua nacional —también lengua hegemónica de las colonias americanas y filipinas, en detrimento de sus idiomas aborígenes.
Con estas encomiendas echó a andar la Real Academia Española, bajo las riendas de un grupo de eruditos, clérigos y nobles con pujos culturales, que adaptaron la letra de la lengua nacional que iban a codificar a las melodías del pensamiento filosófico, político y lingüístico de la época. Un pensamiento que se mantuvo casi incólume con el paso de los siglos aun cuando el avance de la ciencia lingüística fue declarando obsoletos algunos de sus principios. ¿La razón? Simple: las ideas lingüísticas que manejaba la RAE, inoculadas a la población por vía escolar —y con el tiempo también a través de los media—, le permitían usurpar a los hablantes el control de su propia lengua y su confianza en su capacidad expresiva, retroalimentando el poder de la institución y el prestigio de sus miembros. En un ensayo reciente, el lingüista Juan Carlos Moreno Cabrera analiza estas creencias, evidenciando su naturaleza mítica y su nula base científica: —El mito de la lengua perfecta y del carácter universal de esa lengua. Según este mito, en cuya raíz está la idea clásica de la corrupción de las lenguas y el episodio bíblico de la Torre de Babel, la lengua coloquial espontánea carece de sistematicidad y consistencia y está llena de imperfecciones, pues está limitada gravemente por la inmediatez, informalidad e irreflexividad propias de las actividades cotidianas, como el habla; un grado de relajo que además la hace permeable a influencias perniciosas. Para remediar esas imperfecciones hay que someterla a un proceso de limpieza que no sólo la expurgue de “impurezas”, sino que la fije en una determinada forma “perfeccionada y esplendorosa”, que le conferirá una naturaleza superior. Esa condición de superioridad la convertirá, a su vez, en la única forma óptima para generalizarse como lengua de entendimiento universal. El lema tradicional de la RAE (“Limpia, fija y da esplendor”) se basa en estas ideas, y su labor ha perseguido casi siempre esta quimera.
—El mito del carácter convencional de las lenguas. Según esta idea, cada una de las lenguas naturales surgió mediante un contrato consensuado conscientemente y aceptado de forma explícita en una comunidad, bajo la dirección de una determinada autoridad. Este mito naturaliza el carácter artificial de la labor académica y legitima su actividad rectora. Junto al de la lengua perfecta, da origen a los conceptos de corrección e incorrección lingüística, de uso recto o desviado del camino que marcan esas supuestas convenciones instituidas por unos hablantes bajo tutela.
—El carácter sagrado de la palabra escrita y la actitud reverencial hacia lo escrito, tradiciones de pensamiento de origen grecolatino por las que se contempla la escritura como una forma más ideal de expresión verbal que la lengua oral (considerada, como hemos visto, imperfecta, degenerativa y segregadora). Esta idea ha marcado la manera en que durante siglos se han estudiado los fenómenos lingüísticos: desde la perspectiva estructural que proporcionan las gramáticas basadas en la lengua escrita (sobre todo literaria); desde la imagen restringida del léxico que dan de los diccionarios, y desde las representaciones simplificadas y distorsionadoras de las lenguas naturales que son sus ortografías.
—La idea de que las mejores realizaciones de la lengua corresponden a la gente instruida, es decir, a quienes dominan el arte de la escritura e incluso lo perfeccionan con su cultivo. Esta idea fundamenta el concepto de ejemplaridad, según el cual las formas de expresión de literatos y eruditos —y, por extensión, de los cultos— son modelos a cuya adquisición y dominio debe aspirar el resto de hablantes para salir del fango de su vulgaridad. La actual norma del español sigue manejando estos conceptos.
—El mito del genio del idioma, permanente en la institución académica española, que otorga a las lenguas en general —y al español en particular— una serie de atributos esenciales inconmovibles, que lo distinguen de otras lenguas y que son trasunto del carácter de la nación o supranación a la que la lengua representa.
—La idea del abolengo del idioma, que atribuye mayor dignidad a la variedad lingüística más cercana —formal o históricamente— a su lengua madre, y que a la vez confiere autoridad a los hablantes de dicha modalidad para guiar el devenir idiomático. Esta concepción genealógica y dinástica de las lenguas es la que convirtió el castellano centro-norteño en la única modalidad geográfica en que se basaría la norma académica durante siglos.
En el período poscolonial, todas estas creencias contribuyeron a cimentar la idea de que las hablas criollas americanas eran formas degeneradas de español que, desamarradas de España, irían distanciándose del tronco común hasta hacerse irreconocibles e inútiles como lenguas de cultura, y alimentaron la certeza de que, para evitar tal destino, era necesario someterlas a control, una labor que sólo podía seguir ejerciendo la Real Academia Española, como depositaria y garante de la lengua genuinamente española: la de Castilla, que, por su antigüedad y pureza, conservaba las esencias del idioma. De hecho, tras las emancipaciones, España mantenía una conciencia clara de que su peso en el orden mundial dependía de su capacidad para mantener vivo y operativo el ascendiente sobre sus antiguos dominios.
En esta nueva coyuntura, la lengua española siguió instrumentalizándose como arma política y estratégica, en el entendimiento de que mantener el control idiomático al otro lado del océano permitía mostrar simbólicamente al mundo la conservación de la influencia metropolitana sobre los nuevos estados americanos, amén de allanar los intercambios comerciales entre ambas orillas. Con el objeto de que las acciones encaminadas a mantener esta tutela resultaran aceptables para unas elites criollas en principio reticentes, desde mediados del siglo XIX se desarrolló desde España una estrategia diplomática de progresivos acercamientos, que incluía la elaboración y difusión de una ideología pannacionalista en la que la lengua ocupaba un lugar central: el panhispanismo.
La doctrina panhispanista aprovechó el convulso momento de conformación de las identidades latinoamericanas —en las que subyacía el temor al desarraigo cultural y a la caída bajo la influencia del naciente imperio estadounidense—, para introducir en ellas elementos que las anclaran firmemente a la metrópoli, ahora reconvertida en Madre Patria; en palabras del historiador Isidro Sepúlveda: la raza, “como valor de integración social y síntesis de la cultura”; el idioma compartido por las elites dirigentes españolas y criollas, como depositario de su comunión espiritual; la historia, “como memoria de un pasado común”, y la religión, “como factor de vertebración de la comunidad de valores. Este ejercicio de representación se complementaba con la negación de los elementos alternativos de otras comunidades”.
Entre las campañas estratégicas hispanoamericanistas, tiene especial relevancia la única que fue capaz de mantener efectivo el control de España sobre uno de estos elementos básicos de unión, la lengua, y de conservar con ello su valor operativo para los intereses peninsulares. Me refiero al progresivo nombramiento, desde mediados del XIX, de académicos honorarios de la RAE en América Latina y a la creación sucesiva de academias filiales, supeditadas a su control, desde 1870; dos fases de una campaña diplomática que permitiría a la institución española atajar la consolidación de los procesos de segregación ortográfica nacidos en Chile, y recuperar finalmente el pleno poder idiomático. La RAE no cedería ni un ápice de ese poder hasta mediado el siglo XX, en pleno franquismo, cuando, presionada por algunas de sus filiales y con la espada de Damocles de la secesión normativa en el horizonte, tuvo que empezar a admitir ante ellas la evidencia: que el centro demográfico de la lengua se había desplazado a América; que esta llevaba la avanzadilla de los estudios lingüísticos; que había desarrollado una excelente producción literaria; que resultaba científicamente imposible seguir afirmando que los americanismos eran expresiones bárbaras, y que la relación entre la RAE y sus correspondientes debía revisarse en favor de una mayor equidad. Así fue como se fundó en 1960 la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), aunque el fruto del nuevo modelo de colaboración se haría esperar todavía mucho, por la incapacidad ejecutiva de unas academias asociadas a menudo carentes de medios y apoyo político. Así las cosas, la RAE siguió elaborando casi con completa autonomía una obra normativa fundamentada en las variantes ejemplares españolas.
Este statu quo no variará hasta finales del siglo XX, cuando España redescubre el valor estratégico de la lengua como compañera de lo que se ha dado en llamar la reconquista económica española de América. Un valor que César Alierta, presidente ejecutivo de Telefónica, definió a la perfección, precisando el impulso que le han dado las academias mediante la elaboración de una nueva norma del español, que, con alguna concesión obligada a su diversidad, subraya su unidad: “Desde el punto de vista del comercio, la lengua común se erige [...] en una variable determinante [...] dentro de los flujos actuales de mercancías. [...] En el caso del español [...], la comunidad de lengua —y de lazos interpersonales, históricos y culturales que ésta procura— ha sido un factor decisivo, sin el cual es imposible explicar el enorme montante de flujos de inversión orientados hacia América Latina desde [...] 1990. [...] Los dos ejes de cohesión hoy más activos en el mundo iberoamericano son la internacionalización empresarial y la política lingüística panhispánica de la Asociación de Academias de la Lengua Española”.
De hecho, empresas españolas como Telefónica, Aguas de Barcelona, Repsol-YPF, Endesa, BBVA, Grupo Santander, Planeta y Prisa-Santillana, entre otras, actúan desde 1993 como mecenas de las academias por vía de la Fundación pro RAE, complementando generosamente la financiación anual del Estado español —promotor a su vez de la internacionalización de estas firmas— con abundantes donaciones y con algún que otro pellizco para la Asale, lo que les garantiza el servicio de estos organismos y de la norma que elaboran a su “comunidad de intereses”. Así lo reconocía la propia Asale en la Tabula Congratulatoria de su reciente Diccionario de americanismos : “Son muchas las instituciones y empresas que han ayudado a la Asociación de Academias en la preparación del D iccionario de Americanismos . En primer lugar, la empresa Repsol, mecenas principal, siempre generosa con la labor académica y, en este caso, especialmente interesada en enaltecer los valores propios de España al otro lado del Atlántico”. La misma premisa guía el patrocinio que el banco BBVA realiza de la Fundación del Español Urgente, que en breve desembarcará en Argentina de la mano de la Academia local y del Foro de Periodismo Argentino.
Así pues, que la norma académica se llame hoy panhispánica y que participen en ella equipos interacadémicos —aunque se dirija desde Madrid— no se debe a ningún reconocimiento de las aportaciones americanas al caudal idiomático, ni supone aceptar que el español es un condominio de todos sus hablantes, sino que obedece a la comprobada utilidad que el imaginario común dibujado por la lengua española, con la ayuda de las academias, ha tenido y sigue teniendo, en la era global, para la geoestrategia y la economía españolas.
Silvia Senz Bueno


LA NATURALEZA HUMANA: JUSTICIA VERSUS PODER

Dos de las mentes más brillantes del siglo XX debaten sobre la naturaleza humana y el poder. Ambos intelectuales coinciden en la necesidad de criticar y cuestionar la represión social; sin embargo, Foucault no acepta que podamos imaginar una sociedad diferente de la actual. ¿Los seres humanos pueden cambiar sus condiciones de existencia o estamos viviendo una pesadilla de la cual no nos podemos despertar?



Puedes leer algunos extractos del apasinado debate en: La naturaleza humana: justicia versus poder. Un debate. Buenos Aires, Katz, 2007.

¿NOSOTROS NO SOMOS RACISTAS?

Una de las premisas básicas del Análisis Crítico del Discruso es la relación que se establece entre el lenguaje, la cognición y la sociedad. En esta ocasión, podremos escuchar a uno de los lingüistas más influyentes de este campo de estudio: Teun Van Dijk. Nos explica en qué consiste el discurso racista y cuáles son las razones de su silencio público.





La primera investigación en la que expone la problemática del texto y el discurso es su clásico: Estructura y funciones del discurso. Una introducción interdisciplinaria a la lingüística del texto y a los estudios del discurso. México, Siglo XXI, 1986. Se aconseja sobremanera su lectura.

EL MITO DE LA RAZA

viernes, 14 de octubre de 2011

LA LINGÜÍSTICA Y EL NACIONALISMO LINGÜÍSTICO ESPAÑOL

MULTILINGÜISMO EN EL PERÚ



TOMAS TRANSTRÖMER GANA EL NOBEL DE LITERATURA 2011


Ganó Tomas Tranströmer, uno de los más grandes poetas suecos

La Academia sueca eligió ayer al poeta Tomas Tranströmer para suceder a Mario Vargas Llosa en el Premio Nobel de Literatura y hacerse acreedor del honor y el millón y medio de dólares. Candidato hace décadas, es el eprimer poeta desde 1996 y el octavo escritor sueco en recibir el galardón. Tiene 80 años, quince libros publicados, su obra fue introducida en los Estados Unidos en los 60 y desde entonces se ganó el interés internacional: es uno de los poetas más traducidos del mundo –más de 60 lenguas–, y un referente de la literatura escandinava.
El jurado explicó que lo eligió porque “a través de sus imágenes condensadas y translúcidas, aporta un fresco acceso a la realidad”. Siete de sus libros fueron traducidos al castellano, entre ellos, Deshielo a mediodía y El cielo a medio hace r que constituyen una selección casi completa. Además, Tranströmer es compositor, pianista y traductor, fue psicólogo y trabajó rehabilitando a adolescentes. Estos, los datos duros.
Acá otro dato, uno que no podría llamarse duro: los lectores de Tranströmer lo consideran un poco profeta. Es uno de sus misterios. La cosa es así: en 1990 sufrió una hemiplejía que lo dejó con medio cuerpo paralizado y una afasia que le impide hablar. En 1974, 26 años antes de su enfermedad, en su poema “Báltico”, escribió: “ Entonces llega el derrame cerebral: parálisis en el lado derecho / con afasia, solo comprende frases cortas, dice palabras / inadecuadas ”.
Por eso, por la afasia y por su parálisis –efectiva y sorprendentemente del lado derecho–, fue su mujer Mónica quien contó la “felicidad” que sintió ayer el poeta: “No creía que podía llegar a vivir esto”, declaró a medios suecos. Agregó que su marido “sobre todo deseaba que esta vez el premio fuera para un poeta”, y que “seguro que el poeta Adonis (otro de los candidatos al premio) se lo merecía” también.
Otro escritor sueco, el famoso novelista Lars Gustafsson, describió la obra de su compatriota y amigo: es una poesía que habla “sobre el momento en que la niebla se disipa, cuando por un breve momento se rompe la cotidianeidad”. El español Carlos Pardo, el escritor y poeta que prologó El cielo a medio hacer , en declaraciones al diario español La Vanguardia, dijo que la del sueco es una poética “heredera de las vanguardias, de su capacidad imaginativa y libertad, pero también es una poesía muy directa”. Homero Aridjis, poeta mexicano de fama internacional, refirió la experiencia de leer a Tranströmer: “Tienes la impresión de que está inmerso en la vida sueca, con imágenes que evocan la noche, lugares desolados, casas solitarias que en cierto modo se asemejan a los personajes de las películas de Ingmar Bergaman”.
Para Tranströmer, que concedió una entrevista al diario El País, de España, lo suyo se define en estos términos: “Un poema no es otra cosa que un sueño que yo realizo en la vigilia. El sueño y el poema vienen de la misma persona. Tienen algunas leyes compartidas. Tengo una relación de mucho amor con el sueño. Me voy a la cama como si fuese a una fiesta. El despertar es casi siempre una desilusión”, explicó.
Luego de su afasia, sólo publicó tres libros. Desde 2004 dejó de escribir. Ahora sólo compone y toca obras de piano para mano izquierda, la única que puede mover.
Gabriela Cabezón Cámara
07/10/11
Clarín.com